Por Eva Vergara y Roberto Candia
Talca, Chile AP Uno de los mayores terremotos jamás registrados destruyó casas, puentes y autopistas el sábado en el centro de Chile, matando a 300 personas y provocando un maremoto que avanzaba a gran velocidad por el Océano Pacífico, llegando incluso a Japón pero sin dejar daños de consideración.
El terremoto de magnitud 8,8 llegó a sentirse hasta en Sao Paulo, en Brasil, a unos 2.900 kilómetros (1.800 millas) al este. Aún no están claros los daños, ya que varias réplicas sacudieron la nación andina, uno de ellos casi tan poderoso como el que devastó Haití el 12 de enero.
La presidenta Michelle Bachelet declaró “estado de catástofe” en el centro de Chile.
En Chile, los edificios de apartamentos nuevos se desplomaron y cayeron. Las llamas devoraron una prisión. Millones de personas huyeron a las calles oscuras por la falta de energía. El colapso de puentes arrojaron y aplastaron automóviles y camiones, complicando los esfuerzos para llegar por carretera a las zonas afectadas por el terremoto.
El ministro de interior Edmundo Pérez Yoma informó que al menos 700 personas murieron por el terremoto aunque dijo que aun “es difícil dar cifras precisas.”
Una de las localidades más golpeadas es Talca, a 105 kilómetros del epicentro. La gente que dormía en camas sintió de repente lo que parecían turbulencias de un avión, mientras sus posesiones caían al suelo de todas partes y los muros temblaban.
El Centro Geológico de Estados Unidos reportó que después del sismo de 90 segundos de duración ocurrieron por lo menos 52 réplicas de magnitud 5 grados o más, incluso una de 6,9 grados. El epicentro se ubicó a 325 kilómetros al suroeste de Santiago y a una profundidad de 35 kilómetros a las 3.34 (0634 GMT).
Un ruido ensordecedor se levantó de la tierra con convulsiones mientras los edificios gemían ruidosamente. El sonido de los gritos se confundían con el choque de las placas y ventanas.
Luego la tierra se calmó, volvió el silencio y un olor a polvo húmedo aumentó en las calles, donde se refugiaron los sobrevivientes aturdidos.
Un periodista al salir a la calle oscura salpicada de cables de electricidad caídos vio a un hombre, algunos de sus huesos estaban rotos aparentemente, lloraba y acariciaba la mano de una mujer que había muerto en el derrumbe de un café. Otras dos víctimas yacían muertos a unos pies (metros) de distancia.
En Concepción, 500 kilómetros al sur y una de las ciudades más afectadas por el terremoto de la madrugada, colapsó un edificio de 15 pisos y los bomberos hacían esfuerzos por rescatar a personas atrapadas.
El principal puerto de Chile, en Valparaíso, a unos 120 kilómetros (75 millas) de Santiago, fue cerrado mientras se analizaban los daños.
El terremoto desató una posibilidad de tsunami en prácticamente todo el Pacífico, aunque conforme pasaba el tiempo se fueron descartando daños en Perú, Ecuador y Guatemala.
Las olas de un tsunami pasaron a través de Hawaii, donde se informó de daños menores. La Marina de EE.UU. trasladó a media docena de buques de Pearl Harbor, como medida de precaución, dijo el portavoz de la Marina teniente Myers Vásquez. Shore-side Hilo Aeropuerto Internacional fue cerrado. En California, funcionarios dijeron que hubo un aumento de 3 pies (1) metro en Ventura Harbor se soltaron varias boyas de navegación.
Alrededor de 13 millones de personas viven en la zona donde el temblor fue de fuerte a severo, según el Servicio Geológico de EE.UU., El Geofísico de USGS Robert Williams dijo que el sismo de Chile fue cientos de veces más potente que el de la magnitud de Haití, aunque fue más profundo y costó la vida de un número mucho menor de gente.
Más de 50 réplicas de magnitud 5, incluyendo una de magnitud 6,9. Una réplica causó el colapso de un muro en la región norte de Argentina en Salta, matando a un niño de 8 años de edad e hiriendo a dos de sus amigos, dijo la policía.
El terremoto más grande registrado sacudió la misma zona de Chile el 22 de mayo de 1960. El sismo de magnitud 9.5 mató a 1,655 personas y dejó a 2 millones sin hogar. Esto causó un tsunami que mató a gente en Hawai, Japón y Filipinas, y causó daños en la costa oeste de los Estados Unidos.
El terremoto del sábado, se igualó al de 1906 en la costa ecuatoriana como el séptimo más fuerte jamás registrado en el mundo.
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